Razones de poeta.
En un recodo de la calle
vacilo
Escuchando el aguacero de abril, mirando el cielo.
Hubiera querido ser regular y seguro
Como el movimiento aparente de la estrella,
Pero el mundo resultó menos fiable de lo que creía.
Todo un juego donde mis ojos no distinguen mucho:
No más de lo que entreveía mi abuela
en la taza del café, buscando claves para el porvenir.
Cada uno a su manera
descubre los nudos que le atan a
la tierra,
que le dicen de su afinidad con ciertas cosas.
Quizá por ello llega la poesía.
Fernando Linero Montes