Fósil y volátil
En la gran tumba de papel
lividez amarilla que se desgarra al contacto,
entre ruinas proliferan de lo que fue
un dia en la vida,
un momento entre los momentos,
encontré un fósil que aún emitía bajo el Carbono
14
cierta señal aunque muy leve de vida.
Fue mi primer poema de hace mil años.
Quise leerlo desde otro
planeta,
desde el desconocido impensable que salió de allí sin
embargo
-y aún no se cura de espanto.
Sentí ganas de
ver qué me decía,
cuál recado póstumo
escribí otro yo mismo sin darme cuenta en aquel
entonces.
Y me acerqué intrigado y, qué ma da, emocionado.(1)
Pero la hoja volátil
abrió las alas.
Se quebró ante mis ojos.
Y ya herida de muerte dejó en la nada
un reguero de polvo o polen.
(1) César Vallejo, Poemas Humanos.
José Emilio Pacheco