Escritura cotidiana

Quiero que oigas
Como transcurre mi vida en presidio.

En la mañana, a la hora en que los pájaros del sueño
Filtran luz entre las rejas,
Escribo tu nombre.

Al medio día, el guardia de la cárcel
Suele traer la escudilla con todos los alimentos,
Quiero decir, las palabras más duras
Que hablan de la patria.
Aun así, con los labios mordidos por la rabia
Vuelvo a escribir tu nombre.

En la tarde hay cierto pesar en la mirada,
Es la hora del rezo,
Monjas con hábitos negros
Recorren los pasillos y entregan en cada celda
La ración de noche,
La cárcel se llena de plegarias,
Entonces escribo tu nombre.

Practico la escritura con la paciencia de un cabalista
Que busca hallar en tu nombre el origen de toda la condena.

© Julián Malatesta

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