Todo silencio hay que requisarlo

I

El silencio habla un idioma extraño,
Una lengua de ceniza traza su sintaxis en el tiempo.
Quisquilloso matemático el silencio se puebla de cifras
Y cuenta calculadamente el paso de las horas.
Fabricante de hilos
Urde en sus telares vagos pictogramas
Que hablan de ciudades y países.
El silencio pulsa el ritmo de la sangre y ahoga el palpitar del
/corazón Como quien tañe un primitivo tambor en la espesura
El silencio se introduce entre los ruidos de las veloces avenidas
Y transita entre las gentes como un lazarillo
Que conduce a su ciego al lugar de las limosnas.
El silencio se acomoda en los auditorios,
Asiste puntual a las reuniones,
Escucha todos los discursos
Y su avara lengua murmura todos sus afanes,
Su cita cercana, su próxima presencia.

II

Hoy el silencio ha querido hablarme ¿Pero quién puede entender
/su ceremonia?
Sólo supe que te esperaba, que tenia pactado un encuentro
/contigo
Y le hice mis reclamos,
Le dije airado que eras mía,
Que habitabas mi palabra,
Que yo te edificaba diariamente como quien respira el aire
entre almendros, acacias y manzanos,
Le dije que suelo recorrer contigo mis cultivos
Y apreciar las flores silvestres a la orilla de mis ríos,
Me miró con sorna, Con aire de quien conoce todas las cosas,
Esa católica vanidad de confesor que yo repudio.
Usted señor -le dije- no tiene ningún derecho a asaltar mi
/territorio,
Usted vio bien la cerca y en el broche el letrero que decía:
"Perro bravo es el dueño",
No le reclamo violación de propiedad privada
No creo en tales cosas,
Sólo defiendo en acciones de hecho
Lo que he moldeado a pulso con mis manos,
Y con su abuso señor,
Usted me roba lo más hermoso de mi muchacha, su misterio...
Esa pregunta que pende de sus labios
Y escruta al mundo sin decirlo.
Dé la vuelta señor... debo requisarlo...
El silencio sumiso se prestó a esta plebeya ceremonia,
Luego agregué: aléjese que ella está por llegar
-tú venías recorriendo la avenida que ya mis ojos dibujaban
/de memoria-,
Y me parece enojoso soportarlo en su presencia.
No dijo nada, guardó silencio y se alejó.

Julián Malatesta

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