Tan sólo un decir (inicio)
COMPAÑERO INELUDIBLE
No me conocías, cuerpo,
sin embargo te aferrabas a los abismos de mi
piel.No sabías del vértigo
porque no conseguías llegar a mis despeñaderos.En las noches, cuando el viento
se mecía en las tinieblas
llegaban los gritos de tu urgencia
pero no percibías los ata/os
en los que se contradecía tu sed.Me sentías compañero ineludible
sin saber mucho de mi.